Los Secretos de la poda de los rosales
Martes, 23 Septiembre 
El fin del invierno es una fecha señalada para los amantes de la jardinería, ya que es el momento de podar la planta que nos regala la flor más bonita del jardín: la rosa. El buen tiempo del que hemos gozado desde comienzos de año ha provocado que el mes de marzo sea la época ideal para ponernos manos a la obra. Si adelantamos la poda, corremos el riesgo de sufrir las heladas tardías de febrero, y si nos retrasamos demasiado, la floración del rosal se verá resentida al iniciarse ya con el calor del verano.
Aún así, en regiones con un clima suave, la poda se puede efectuar antes de tiempo. Cada rosal tiene sus propias peculiaridades a la hora de meterle las tijeras, por eso debemos conocer de antemano todos los detalles. Rafael Salmerón, director del Centro de Jardinería Los Peñotes, tiene claras las ventajas que ofrece un buen saneamiento de los rosales: “esta poda tiene como fin mejorar el crecimiento, vegetación y floración del rosal, mejorando su vigor y equilibrando la madera vieja y nueva del pie.” Una poda correcta es sinónimo de flores abundantes y fuertes en primavera.
